El sábado 3 de enero de 2026 despertamos con una noticia inaudita: Estados Unidos atacó Venezuela. Durante el transcurso del día, a cuentagotas, diferentes medios, así como los principales actores políticos del suceso (como Donald Trump) fueron filtrando más información y nos enteramos de la captura de Nicolás Maduro, a manos del ejército estadounidense, y de su entrega a la DEA, pero hasta el momento lo que realmente nadie contesta es ¿qué diablos está pasando entre EE.UU. y Venezuela?

Estados Unidos invade Venezuela

No es secreto para nadie que Venezuela posee las mayores reservas de petroleo del mundo, por ello la invasión de Estados Unidos al país latinoamericano y la posterior captura del presidente Nicolás Maduro provoca desconfianza ante las supuestas razones que enarbola Donald Trump para justificar dichas acciones.

Así, durante la madrugada del 3 de enero, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados y trasladados a Estados Unidos, donde serán juzgados por narcotráfico y narcoterrorismo, cargos que le imputan al todavía presidente de Venezuela.

Un día sombrío para América Latina

Sin embargo, lo peor es la ocupación de Venezuela que Donald Trump ha anunciado para apoderarse del petroleo, venderlo y darle ganancias a Estados Unidos. Es un día muy sombrío no solo para Venezuela, sino para todo América Latina. Lo que ocurrió el sábado 3 de enero es algo que no se veía desde el 20 de diciembre de 1987 cuando el ejercito de EE.UU. invade Panamá para deponer al general Manuel Antonio Noriega.

Una de las principales acciones que ha anunciado el gobierno estadounidense ha sido la asegurar las instalaciones petroleras, lo que transparenta las intenciones de Donald Trump sobre la acción militar ejecutada en Venezuela. Posteriormente, durante su conferencia de prensa, Donald Trump anunció un programada de venta de petroleo para distintos países (incluido Rusia) con la intención de «pagarse lo que Venezuela le debe».

Lo interesante de la supuesta deuda los «gobiernos socialistas» de Venezuela hacia Estados Unidos es que el petroleo fue nacionalizado en Venezuela el 1 de enero de 1976, mucho antes incluso del régimen de Hugo Chávez.

Un cambio en la retórica política de EE.UU.

Atrás quedaron los días de la retórica para justificar una acción de estos vuelos, ya no es necesario fingir que lo hacen por democracia, por defender a los pueblos o para garantizar la paz del mundo, como lo hacían otros presidentes. Por primera vez, las intenciones de EE.UU. son transparentes: se hace para apropiarse del petroleo de Venezuela. Para asegurar las reservas que antes mencionamos.

Este cambio en la comunicación política de Donald Trump es un tema fundamental porque el problema no es la democratización de Venezuela, que haya gobernantes legítimos o no, sino lo que la propia María Corina Machado (la principal opositora al régimen de Nicolás Maduro) había ofrecido antes de recibir el Premio Nobel de la Paz: todos los recursos naturales a Estados Unidos, la privatización de todo, no solo el petroleo, sino también el oro y los minerales que Estados Unidos necesita para su guerra industrial contra China.

Ante este escenario, ya no hay dobleces, ya no existe el escrúpulo, ni el barniz democrático. Lo que Donald Trump dijo en su conferencia es que la invasión y ocupación de Venezuela es para tener el control absoluto de los recursos petroleros de ese país. Sin embargo, el mensaje de Donald Trump no es solo para Venezuela, es para toda América Latina. La amenaza del presidente norteamericano también debería poner en alerta a México.

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